—¡No manches! ¿Ese no es el prometido de Estela? ¿Ernesto, verdad? ¡Madres! ¡Esa tipa! ¡Acércate más, déjame verla bien!
—¡Sí es! ¡Es la actriz segundona que tuvo un poco de éxito hace poco! ¡Qué poca! Ernesto es un cínico, ¡acaba de comprometerse y ya anda de infiel! No, espera, ¿esto cómo se llama? ¿Poner los cuernos o ya es adulterio?
Llevaba dos días sin dormir y aun así se lanzaba con esa euforia a la caza del chisme más reciente. Miranda pensaba, sinceramente, que su amiga había nacido pa