Louis
El día se levanta, bañando la habitación con una luz suave y dorada. A mi lado, Camille duerme plácidamente, su rostro relajado, casi inocente. Sin embargo, mientras la miro, no siento lo que debería sentir después de una noche de amor: la satisfacción, la tranquilidad. No, lo único que siento es un inmenso vacío.
Y ese vacío tiene un nombre: Anna.
Suspiré, recordando su mirada esquiva, su cuerpo frágil que, a pesar de ella, despertaba en mí deseos contradictorios. ¿Por qué demonios es su