Sheila sintió un escalofrió eterno en su espalda baja, miro a su alrededor y la situación no era nada favorable para ella.
Cuando los sonidos en la puerta desaparecieron, Leandro fijo su profunda mirada en la mujer, forzó las piernas de ella para que le rodeara las caderas y de un tirón abrió la bata de baño de la mujer.
Sheila se apresuró, giro su mirada y dijo.
- Si me tocas una vez más, te odiare –
Ella estaba muy angustiada, sus marcas en su cuerpo llamaban mucho la atención, si el hombre d