Sheila se sintió herida y cansada, volvió a la cama y se estiro sobre ella, luego levanto su cabeza como pensando en algo y rápidamente se fue a tomar otra ducha, corrió a buscar su bolsa y no encontró lo que buscaba.
- ¡No, no, no! –
Exclamo ella desesperada, llevo sus manos a la cabeza y la golpeo con fuerza.
- M*****a sea Sheila, cómo serás de bruta –
Se decía ella solitariamente, ella recordaba siempre andar con sus pastas, ¿como se le pudieron olvidar?
El hombre la cogía y abusaba de