El corazón de Sheila se agito violentamente, y su cuerpo se estremeció ante la mirada profunda y oscura de Leandro, sus cuerpos sufrían cambios internos de temperatura que ralentizaba sus estados emocionales, haciendo difícil su respiración.
Leandro, rodeo sus brazos en la fina cintura de su pequeña ninfa sin quitar la mirada de ella, el hombre pego de un solo golpe el cuerpo de Sheila a su cuerpo, y acercando su cálido aliento al cuello de la mujer, dice…
- Mi pequeña ninfa, no tienes por qué