Capítulo 52: Quédate.

—¡Ivar! ¡Qué gusto verte! —exclamó la esposa del gobernador, abrazando al CEO con fuerza y dejando su labial rojo marcado en su mejilla. 

La mujer era muy joven para ser la esposa de un hombre tan viejo y poderoso, y no disimulaba derretirse en deseo por Ivar, aunque parecía que a su esposo no le importaba.

—Vimos l

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