Mundo ficciónIniciar sesiónEn la entrada de la oficina de Morgan, Eyra notó sobre el piso unos caramelos que le resultaban conocidos, uno detrás de otro, invitándola a salir. Morgan estaba con los orfebres y Debbie coqueteando con uno de los oficinistas, no había moros en la costa y aprovechando su buena suerte, se acercó al primer dulce de una larga fila de caramelos.
Con emoción y dando brinquitos, fue tomando los duces hasta que llegó a la oficina de Ivar sin d







