Mundo de ficçãoIniciar sessãoIvar tomó a la niña con ternura y una vez dentro del auto, no paró de jugar y platicar con ella, fascinado por cada movimiento y cada expresión.
—¿Cómo está Harold? —preguntó Morgan pensativa.
—Extrañándote… —contestó Ivar melancólico—. Tu partida no solo me rompió el corazón a mí…
Después de ver el puchero que Morgan







