Todavía no sabía cómo reaccionar ante eso. No sabía si sólo lo dijo para convencerla o lo dijo sin darse cuenta. Lo único que sabía era que tenía miedo de que fuera la primera opción.
Por eso, no pregunté. Me permití disfrutar un poco más de ese sentimiento de que tal vez Ares me amaba.
—Ahora respóndeme una cosa. —Me llamó Ares, tal vez dándose cuenta de que estaba distante, y solo entonces percibí que me estaba masajeando la rodilla. —¿Realmente aprendiste a hacer una felación?
—¿felación? —E