—¿Qué está pasando? —La voz de mi padre fue lo que escuché en respuesta a mi pregunta silenciosa y, todavía paralizada, lo busqué con los ojos y vi su expresión confusa.
Entonces, no por primera vez, mi corazón se aceleró con ansiedad y me sentí mareada.
No estaba preparada para eso. No estaba preparada para escuchar a Ares decir que me amaba y no estaba preparada para dejar que mi padre se enterara de todo lo demás.
Mi madre, todavía de pie después de ayudar a Ares a sentarse, le hizo un gesto