Cap 90

Pero cuando Maya lo miró de nuevo con sus ojos pequeños y ansiosos, se dio cuenta de que ya había ido demasiado lejos.

—Maya —Ares la llamó, tocando su rostro con su mano siempre ansiosa sobre su piel, y luego la besó en la frente, dejando que el olor a fruta del cabello oscuro invadiera sus sentidos antes de besar la mejilla que tanto amaba y finalmente deslizar sus labios hacia la oreja de una Maya afectado por todos esos toques.

Casi se rindió cuando sintió las pequeñas manos aferrándose a s
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