—Hoy es mi cumpleaños. —Respondí, alzándome de hombros.
—¿Ah, sí? ¿Y decidiste regalarte un suicidio social? —Se burló. —Mira a tu alrededor, la mitad de la clase ya está mirando hacia acá.
—No, decidí hacerme un regalo haciéndole compañía a la única persona con la que realmente me gusta charlar en esta porquería de escuela. —Corregí, controlando el impulso de mirar para ver si realmente estábamos siendo observadas. La verdad es que tenía miedo, y mucho. Pero también estaba cansada de ser siemp