Solo quería detener el tiempo, estar protegida en ese abrazo y olvidar que ese mismo día tendría que irme. Cuando Ares comenzó a acariciar mi mano, todavía abrazándome, empujé cualquier sentimiento negativo a un lugar profundo en mi cabeza.
—Mi mano parece la de una niña cuando está cerca de la tuya. —Dije mientras descansaba mi palma sobre la suya, viendo que mis deditos cortos parecían aún más pequeños al lado de los largos de Ares.
—Me gusta mucho. —Respondió Ares, todavía dejando su mano co