Farid en esa ocasión si acepto el comentario y estaba de lo más bien realizando su trabajo — Estaré anuente —
— Me molesta demasiado y quiero que respeten lo que es mío —
— Está bien, vigilare más estos temas —
— Ya te puedes ir —
— Sí, señor —
Don Darío entro al tocador y se cambió de ropa, al mirar su camisa estaba llena de sangre, esperaba que no fuera serio.
El médico bajo y tenía una leve sonrisa del cual lo llevo para que viera a Korina — Don Darío hemos atendido a la señorita Korina