— Mi chofer puede ayudarte con eso, cariño. Y también puedes esperar, poner algo propio… —
— Don Darío, necesito la experiencia. Quiero hacer clientes, darme a conocer como masajista, y después estudiar fisioterapia —
Él la observó fijo, con una seriedad que escondía el miedo a perderla — Eso lo puedes hacer mientras estás acá —
— No. No pienso ser dama de compañía más tiempo. Por eso ya dije que sí —
Darío tomó su mano, serio, decidido. Korina sintió el temblor en su pecho — Vayamos a la oficina y conversemos —
En el ascensor, él la atrajo de la cintura y le besó la sien, como si quisiera dejar una marca invisible. Al llegar, la hizo sentarse junto a él en el sillón grande.
— Korina, me gustaría que lo pienses bien. Me gusta más la idea de que seas la dueña de un Spa. Aún puedes esperar, terminar tu preparación, comprender lo que se requiere para un negocio —
— Lo sé, pero quiero la experiencia. Entraré antes de que lo abran, ayudaré en todo: Lo administrativo, la planificación… Eso