Korina lo analizo y si ha visto que primero advierte antes de actuar y se le quedó mirando sería — ¿Estaremos seguros? —
— Sí, te lo aseguro —
Don Darío le dio un beso al verla que se asustó y aún que no lo juzgo e incluso se quedó a su lado, no podía permitir lo que sucedió — Acuéstate en la cama y ya regreso —
— Mi ropa está en mi habitación —
— En mi ropero hay ropa para usted, ya regreso —
Korina no podía creerlo, una vez más demostraba lo calculador y su caprichosa manera de ser, siempre estaba dispuesto a salirse con la suya e incluso podía imaginar más de una estrategia.
Don Darío se puso un buzo y una camiseta al salir de la habitación — ¿Qué diablos paso ahí?, ¿Por qué ingreso y nadie la detuvo antes? —
— Don Darío le pedimos la disculpa, varios hombres los entretuvieron los de seguridad de la señorita, le abrieron paso y de esa manera ingresó —
— ¿Tenemos heridos? —
— Unos 10 hombres —
— Esto me inquieta y debemos mejorar la seguridad, ya no les daré más oportunidades de equ