Tomando el aceite se calentó las manos y poniendo un poco comenzó a pasar sus manos por su espalda.
En el masaje relajante empleo maniobras superficiales en las que la intensidad de la presión es suave, con ritmo lento y reiterativo, de manera que, al recibir el contacto repetido, se pierde la sensación de dolor y los músculos los empezó a relajar.
Después paso a al cuello, brazos, piernas y le faltaba el abdomen — Necesito que te des vuelta y terminar con el abdomen —
— De verdad se siente —