Al pasar unos días, Korina estaba aburrida en el sillón y Darío muy concentrado entre papeles. Está se levantó y se acercó a él algo misteriosa, con una sonrisa maliciosa tomó el valor para expresar que quería en cuanto el subió la cabeza.
— Jefe, me aburro y se mi entretenimiento —
Darío con una expresión de pocos amigos la miró — Se supone que ese es tu trabajo, ¿Qué te hace pensar que soy para entretenerla? —
— Ja, ja, ja, pensé que me regañaría y la verdad me gustaría hacer algo más diverti