Farid salió de su oficina y escucho la conversación de ellos, más las expresiones de Don Darío — Marvin, vete —
— Me voy, pero debo decirle que ese papito y Dios griego estará pronto disfrutando de mi manzana de la discordia —
— Deja de engrandecerla y vete o te despido ya mismo —
— Me voy, así cualquiera —
El reloj marcaba que estaba a tiempo cuando Korina entró a la guardería. El murmullo de risas y llantos infantiles llenaba el ambiente. Apenas cruzó la puerta, sus ojos se iluminaron al ver