Las pantallas del casino, los bares y las casas repitieron la misma imagen durante horas. El logo del noticiero brillaba con severidad mientras la presentadora hablaba con voz firme, consciente de que el país entero escuchaba.
La caída de Don Miguel no había sido silenciosa.
“Esta madrugada fueron capturados Don Miguel, junto a Haisel, Yerlin y Antonio, presuntamente implicados en una red de corrupción, extorsión y manipulación de poder que operaba desde hace años…”
Las imágenes mostraban el jardín del laberinto acordonado, las luces policiales reflejándose en los muros que alguna vez fueron símbolo de exclusividad, glamour y poder. Lo que Miguel creyó su trampa perfecta se había convertido en su jaula.
“Según las autoridades, el intento de utilizar a terceros como carnada fue clave para exponer la estructura criminal…”
En otra toma, Don Darío Quinen aparecía saliendo del casino, serio, intacto, con Korina a su lado. Ella no bajaba la mirada. No había victoria en su rostro, pero sí un