— Como comprenderás, una madre hace todo por sus hijos. Y mi hija… mi hija buscó trabajo apenas con dos meses de haber tenido a su bebé. Por la poca experiencia y estudios aceptó trabajar como dama de compañía. Suplicó por ese empleo y se lo dieron, no le fue regalado —
La voz de Maritza se quebró apenas un instante, pero retomó la fuerza — Después vino Don Darío, con su interés en ella… y ahora… ahora no sé si la quiso de verdad o si solo la confundió más —
— Él la ama… — Interrumpió Heisel