Él la miró fijo, con una intensidad que la asustó — ¿Por qué?. Tu cuerpo me dice lo contrario —
Korina desvió la mirada, tragando saliva — Porque hay una línea muy delgada… yo soy tu dama de compañía, no… otra cosa. No estoy dispuesta a cruzarla —
La frase lo detuvo por un instante, pero luego acarició su rostro con una ternura que contrastaba con la firmeza de sus manos — No eres cualquiera. No lo serás nunca para mí —
— Entonces trátame como lo que soy… mientras lo sea — Respondió con voz t