Mundo ficciónIniciar sesiónAila POV
El olor a sangre y a hierbas curativas me revolvió el estómago, una combinación que conocía demasiado bien.
Me transportó instantáneamente a la enfermería de Colmillo Negro, a la sensación de mi propio cuerpo rindiéndose al veneno. Pero esta vez, no era yo la que yacía en la cama.







