Los ayudantes de utilería llevaron al mesón frente a nosotras tres enormes fuentes, cada una a rebozar con pechugas de pollo. Nos miramos, preguntándonos si nos iba a tocar hacer lo que ya sospechábamos.
—Bien, participantes, Rubí, Esmeralda y Daniela, veo que ya se están imaginando lo que tienen que hacer —dijo Michelle, con una gran sonrisa—. Por si les queda alguna duda, les diré que deben deshuesar todas y cada una de las pechugas que hay en las fuentes frente a ustedes. Cada fuente tiene