Emocionadas por el formato de esa prueba, estuvimos varias horas buscando los objetos ocultos, alejándonos, cada vez más, del centro que habíamos establecido al montar la carpa. Era como una búsqueda del tesoro, o una cacería de huevos de Pascua, solo que en esta ocasión encontrábamos utensilios que nos servirían no solo para una estancia más cómoda, como frazadas y sleepings para la noche, sino también para la preparación del platillo que debíamos presentar a los jueces al día siguiente.
—Est