Todavía no podía creer que hubiera logrado ir a la inauguración del restaurante de Ramsay en Las Bahamas y la cara de sorpresa de Rubí y Teressa, cuando me vieron, fue para haberla enmarcado.
—¿Pero cómo…? —preguntó Rubí, con las palabras trabadas en su boca.
—Digamos que un sudáfricano me invitó —dije mientras señalaba a Anthony, que se había reunido con sus colegas.
—Esma, pero… —exclamó Teressa, acercándose a mi oído—. ¿Y Beto? ¿Qué va a imaginarse si se entera?
—Ay, es solo un conocid