Mundo de ficçãoIniciar sessãoTerminé de vestirme todavía pensando en lo que había visto en la piscina o, mejor dicho, lo que había dejado de ver, porque al pasar de nuevo pensé que vería a Esmeralda, junto con Verónica y, a varios metros de distancia de ella, al hombre que la había estado seduciendo, pero cuando no vi a ninguno de los tres mi imaginación comenzó a elucubrar mil posibilidades, cada una más dolorosa







