Los concursantes se habían ido a una isla cercana a realizar la prueba de la semifinal y, pese a que me hubiera encantado repetir lo que sucedió la última vez que hubo una expedición de ese tipo, cuando dormí por primera vez con mi gatita, esta vez no solo fue imposible debido a que los participantes se enfrentarían a una especie de prueba de supervivencia y trabajo en equipo, sino que, a estas alturas del concurso, ya había demasiado en riesgo y tanto Esmeralda como yo habíamos pasado por dema