Mundo ficciónIniciar sesiónCatalina no llegó con prisas.
Eso fue lo primero que Leonard advirtió desde el ventanal del comedor cuando los vehículos se detuvieron frente a la mansión Blake. Ninguna maniobra brusca. Ningún gesto innecesario. Los coches se colocaron con una precisión casi ceremonial, como si aquel no fuera un asalto potencial, sino una visita cuidadosamente ensayada.&







