Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl coche se detuvo frente a la terminal de vuelos privados sin llamar la atención.
Nada de multitudes, ni anuncios, ni el caos habitual de un aeropuerto comercial. Solo cristal, acero y silencio. Un silencio caro, medido, donde cada paso parecía amortiguado por el dinero y la discreción. Valeria bajó del coche con cuidado, consciente de cada movimiento, no por fragilidad física, sino por







