En los últimos días, Ricardo no volvió a aparecer.
Mi relación con Joaquín avanzaba de forma estable, tranquila, como si finalmente las aguas se hubieran calmado.
Esa mañana, recibí un mensaje inesperado de Claudia: quería verme.
Decía que por fin había perdido toda esperanza.
Que cuando se recuperara del todo, se iría a otra ciudad…
y que no me preocupara, que ya no diría nada sobre “la verdad”.
Nos encontramos en el hospital.
Ella lucía más delgada, con ojeras marcadas y el ánimo visiblemente