Massimo estaba decidido. Aquella conversación con Alba, la charla con su hijo Fabri, la evidencia en sus manos y sobre todo, esa mirada rota de su esposa, lo habían transformado por dentro. No sabía en qué momento exacto había comenzado a odiar la versión de sí mismo que Alba le había mostrado con sus verdades, pero ahora no podía dejar de cuestionarlo todo. ¿Y si de verdad había sido un monstruo? ¿Y si todo ese tiempo se había aferrado a una mentira para no aceptar que la había lastimado más d