Al día siguiente, Valentino se presentó de mal humor a la oficina del abogado de su difunto padre. Esa vez se aseguró de llegar temprano para calmarse y no pensar en todas las maneras en que podría destruir el rostro de su hermanastro, quien no había hecho más que meter la pata en un solo día.
En las noticias de aquella jornada se leía que Golden Earth estaba próxima a convertirse en una empresa no confiable, y se corría el riesgo de que sus números cayeran por lo ocurrido con los empleados des