Samyra sintió miedo.
No un miedo visible, ni dramático. Era algo más frío. Más inmediato. Como una sensación que sube desde el pecho y se instala detrás de los pensamientos.
Su plan de escape podía estar en peligro. Y eso no podía ocurrir. No todavía. No así.
Apenas logró que su voz saliera en un susurro, contenido, casi perdido entre el aire de la biblioteca.
—Profesor… por favor, no diga nada sobre el posgrado.
Aníbal Duncan la miró con una ligera duda al inicio, como si evaluara si había ente