Cuando regresaron al palacio después de visitar a la familia Al-Dafari, el ambiente estaba lleno de tranquilidad.
Mientras avanzaban hacia la entrada principal, Omar levantó una mano.
—Murad.
El joven se volvió.
—¿Sí, padre?
—Ven conmigo un momento.
Finalmente habló.
—Dime la verdad.
Murad lo miró con curiosidad.
—¿Por qué tanta prisa por casarte?
El muchacho sonrió con cierta incomodidad.
—¿Acaso vas a decirme que Hasret está embarazada?
Murad soltó una fuerte carcajada.
—¡Padre!
Negó entre ris