Al día siguiente, Samyra despertó antes del amanecer.
Había dormido poco. Cada vez que cerraba los ojos recordaba la discusión con Omar, sus negativas constantes a concederle el divorcio y aquella sensación asfixiante de estar atrapada en un matrimonio que parecía no tener futuro.
Se levantó de la cama del hotel y observó la ciudad a través de la ventana.
Dubái despertaba lentamente.
Ella también estaba a punto de comenzar una nueva vida.
Después de ducharse y vestirse, salió del hotel con una c