Inaya respiró profundamente para intentar recuperar la calma.
La bofetada todavía le ardía en la mejilla, pero el dolor físico era mucho menor que la rabia que sentía por dentro.
No estaba dispuesta a seguir perdiendo el tiempo con Miran.
Ya le había dejado claro quién era la esposa de Malik y no pensaba rebajarse a continuar aquella discusión.
Apretó con fuerza las llaves del automóvil y dio media vuelta.
Solo quería marcharse.
Sin embargo, apenas dio dos pasos, escuchó el sonido acelerado de u