Hasret sintió que el miedo se apoderaba completamente de ella.
El golpe contra el automóvil había sido tan repentino que durante unos segundos no entendió qué estaba ocurriendo. El vehículo se sacudió violentamente y su corazón comenzó a latir con fuerza mientras intentaba mirar por la ventana.
Los hombres armados se acercaban.
No era un accidente.
Era un ataque.
El instinto de supervivencia despertó dentro de ella.
Con las manos temblorosas tomó su teléfono y rápidamente intentó hacer una llama