Samyra llegó al aeropuerto con el corazón golpeándole el pecho.
A pesar de que había planeado todo durante días, a pesar de que llevaba los documentos necesarios y de que Phillip le había asegurado una y otra vez que no habría problemas, no conseguía tranquilizarse.
Sentía miedo. Un miedo profundo.
Silencioso. Persistente.
Cada paso que daba parecía acercarla a una nueva vida, pero también a un abismo desconocido.
¿Qué pasaría si algo salía mal?
¿Qué ocurriría si descubrían que se marchaba?
¿Y s