Inaya llegó a la mansión cuando la noche ya había caído sobre la ciudad.
El viaje había sido silencioso.
Durante todo el camino permaneció mirando por la ventana del automóvil, perdida en sus propios pensamientos. Su corazón todavía estaba lleno de una mezcla de tristeza, rabia y confusión.
No podía dejar de recordar las palabras de Malik.
Recordaba cómo la había mirado.
Como si fuera una desconocida.
Como si todo el amor que alguna vez creyó que existía entre ellos hubiera desaparecido.
Cuando