En Zúrich
Samyra descendió del automóvil frente al hospital mientras una brisa fría acariciaba su rostro.
Permaneció unos segundos inmóvil, respirando profundamente antes de entrar.
Sentía el cuerpo agotado. El embarazo ya había llegado al sexto mes y el peso de los gemelos comenzaba a hacerse evidente.
Cada paso era más lento que el anterior; su espalda le dolía constantemente y sus tobillos se inflamaban al final del día.
Apoyó una mano sobre su vientre redondeado. Como si hubieran sentido su