Durante el trayecto de regreso, el silencio se convirtió en el tercer ocupante del automóvil.
Ni Fahriye ni Zayn pronunciaron una sola palabra.
El conductor mantenía la vista fija en el camino, mientras las luces de Dubái desfilaban tras los cristales como un río de destellos dorados.
Afuera, la ciudad seguía latiendo con su habitual esplendor; dentro del vehículo, en cambio, todo parecía haberse detenido en el instante exacto en que Fahriye había descubierto la verdad.
Aún podía ver aquella ima