—¡No quiero que él lo sepa! ¡No quiero volver a pasar por esa humillación... no otra vez!
La voz de Elise se quebró por completo. Se cubrió el rostro con ambas manos mientras un llanto incontenible sacudía su cuerpo.
Samyra sintió que el corazón se le hacía pedazos al verla tan destruida. Se acercó despacio, sin invadir su espacio, y volvió a rodearla con los brazos.
—Está bien... no tienes que contárselo si no estás preparada —susurró mientras acariciaba lentamente su espalda—. Nadie tiene dere