Mientras tanto, lejos del bullicio de las celebraciones y de las miradas curiosas de los invitados, el palacio de la familia Al-Qasimi permanecía sumido en una calma casi perfecta.
Aquella noche, los pasillos estaban iluminados por las cálidas lámparas doradas que reflejaban la elegancia de cada rincón del majestuoso hogar. El aroma de especias, hierbas frescas y comida recién preparada recorría las habitaciones, anunciando que la cena estaba casi lista.
En la cocina principal, Fahriye se encont