Al día siguiente, cuando Samyra conoció los detalles del mahr que Omar había preparado para ella, quedó completamente sorprendida.
Durante varios segundos no pudo decir una palabra.
Solo lo miró.
—Omar... esto es demasiado.
Él sonrió con calma mientras tomaba su mano.
—No, mi amor. Esto es lo que mereces.
Samyra negó suavemente.
—Sabes que nunca me casé contigo por tu dinero.
—Lo sé.
Omar acarició sus dedos con ternura.
—Y precisamente por eso significa tanto para mí.
Se acercó y besó su frente.