Nassira quedó completamente conmocionada cuando se enteró de lo ocurrido.
Pero no era por Nayla.
Por primera vez en mucho tiempo, no sintió rabia hacia ella ni decepción por sus acciones. Lo único que ocupaba sus pensamientos era aquel pequeño niño que no había hecho nada malo y que ahora estaba pagando las consecuencias de las decisiones de los adultos.
Su corazón se llenó de angustia al imaginarlo solo, lejos de una familia, creciendo en un lugar donde nadie pudiera darle el amor que merecía.