El majestuoso salón de eventos parecía envuelto en un aire de ensueño.
En el centro de la pista de baile, Samyra reía como hacía muchos años no lo hacía.
Vestida de blanco, irradiaba una felicidad imposible de ocultar.
Su vestido se movía con elegancia al ritmo de la música mientras bailaba junto a sus amigas. Por primera vez en muchísimo tiempo no existían el miedo, las lágrimas ni el dolor.
Solo existía aquel instante.
Solo existía la certeza de haber recuperado su vida.
Mientras giraba entre