Elise sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Durante un instante creyó que todo había terminado.
Joelle Duncan no debía estar allí.
Mucho menos frente a su hija.
Su corazón comenzó a latir con violencia mientras abrazaba con más fuerza a la pequeña, intentando mantener la calma.
Pero la anciana ya había visto demasiado.
Sus ojos permanecían fijos sobre la niña.
No era una mirada cualquiera.
Era una mezcla de sorpresa, duda y una inquietud creciente que hizo que Elise sintiera verdadero mied