Cuando Elise despertó, el otro lado de la cama estaba vacío.
Abrió los ojos lentamente, todavía envuelta en la calidez de la noche anterior, pero una extraña sensación de inquietud le recorrió el pecho.
Tardó apenas unos segundos en recordar todo lo que había ocurrido
Fue entonces cuando miró hacia la cuna. Estaba vacía.
El corazón se le detuvo.
El sueño desapareció de golpe.
—¡Adara! —gritó con desesperación, incorporándose tan rápido que casi perdió el equilibrio.
Salió corriendo de la habitac