Malik cruzó el umbral de la habitación con la tormenta de su discusión con Inaya aun rugiendo en sus venas.
Apenas dio unos pasos por el pasillo, el tono estridente de su teléfono celular rompió el silencio de la mansión.
Al ver la pantalla y escuchar la voz agitada al otro lado de la línea, la sangre se le congeló en el cuerpo: Hasret había sido secuestrada.
El impacto de la noticia borró de golpe cualquier rastro de su propia pena.
Conociendo el temperamento impulsivo de Murad y el amor ciego